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REVISTA DIGITAL MENTES-INQUIETAS

CONSTANTINES VUELVEN....

CONSTANTINES

Tournament Of Hearts'  

CONSTANTINES A los olivos nunca les preguntan cuál es el mejor aceite. Ni a las gallinas por los huevos. Está montado así. Pero si sonsacases a los indie rockers canadienses cuál es la mejor banda de su país desde 2001, nos jugamos nuestro inmenso capital a que la respuesta mayoritaria sería Constantines. Es lo que flota en el ambiente y lo que se dice y se escribe en aquel país. Cosas de la justicia poética o como se le quiera llamar, porque qué menos que eso se merece el monumental sentimiento de fuerza y coraje que desprende el rock de este quinteto de Toronto. Su dieta parece mezclar cactus y absenta. Su buen oído pop los aparta del patio más ruidoso del punk pero sin renegar del grito desesperado del que le va la vida en ello. Los instrumentos se miran a los ojos y se vigilan, sin permitirse ni un solo autoindulgente. Bajo, batería, dos guitarras y teclado suenan reconcentrados y recuerdan al toque a arrebato de la banda del Caballo Loco. Y esa voz ronca de Bry Webb nos hace pensar en el joven Shane MacGowan, en aquel maravilloso conductor que conducía sin frenos el autobús de The Pogues. Constantines no desafían a ningún género sino a quienes los usan como excusas para posar en las portadas. Si fletas un avión de la compañía Rock & Real, dales billetes de primera clase. Sí, son los hijos de Fugazi, los hermanastros de Make-Up y Trail Of Dead, los nietos de Springsteen y Strummer. Lo escribió el "Toronto Eye Weekly" y no podemos estar más de acuerdo. Échale más leña al fuego: su batería, Doug MacGregor, es una fuerza de la naturaleza. Todo el mundo del ritmo a sus pies. Si no nos crees, sólo has de escuchar el primer tema del disco, "Draw Us Lines". ¿Cómo te sientes cuándo su volcán se cruza con esas guitarras astilladas a los tres minutos de canción? Te quedan nueve piezas más para restregarte los ojos y preguntarte si Keith Moon no habrá resucitado. Constantines te invitan a una catarsis pura y dura que consiste en encontrar la paz golpeándote contra un muro. A veces la vida ya es eso.

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