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REVISTA DIGITAL MENTES-INQUIETAS

JIMMY TAMBORELLO

TECHNO POP AL ALCANCE DE TODOS

 

El nuevo proyecto de Jimmy Tamborello ( 50% del grupo Postal Service) nos propone Mistake, Mistake, Mistake, Mistake , una experiencia electrónica bastante más avanzada y arriesgada que todo lo anterior que nos ha ofrecido, aunque de accesible para escuchar.

Todo comenzó en una furgoneta de gira por Alemania, donde la technoadicta Lali Puna le martirizó con los mismos disco durante toda la estancia por el país teutón. Tamborello ,alias James “Figurine”, se comenzó a plantear la posibilidad de crear música electrónica , pero con marca de la casa.

De esa gira y esa furgoneta partió la idea del nuevo disco de Figurine. Se suponía que iba a ser de minimal techno extra melódico, según Tamborello, pero hubo cambio de planes: su debilidad por el techno-pop se ha impuesto. A diferencia de sus dos discos anteriores, esta vez Jimmy no ha contado con sus compañeros David y Meredith y ha asumido solo el papel de frontman. Las canciones fueron apareciendo lentamente. John Tejada (Palette Recordings) le fue ayudando a rematarlas: añadió sonidos a algunos temas, se encargó de escribir y arreglar otros, y finalmente lo mezcló todo. Ha habido mucha colaboración vocal. Sonya Westcott (de Arthur And Yu) canta con James en “55566688833”. Morgan Nagler (de Whispertown 2000) contribuye con textos y voz a “Pretend It’s A Race And I’m On Your Side”. Erlend Oye (de King Of Convenience) da vida a las letras que el poeta/diseñador/animador Geoff McFetridge ha escrito para “All The Way To China”. Jenny Lewis (Rilo Kiley) coge el micrófono en “You Again”.

El nuevo y tercer disco de Figurine aborda las contradicciones del espacio y la distancia como punto de partida de las enfermedades del siglo XXI. Sería algo así como: aunque nuestras relaciones se rompan y en algunos casos no sean rupturas dramáticas, la procesión va por dentro, nos sigue quemando el deseo de conexión. ¿Qué significa el título del primer tema, “55566688833”? Si tecleas esos cuatro números tantas veces como él te dice, en tu móvil aparece la palabra “Love”. Harto de pelearse escribiendo sms con mayúsculas, Tamborello pide apagar los teléfonos y discutir cara a cara como “si fueran otra vez los 90”. Para dar ejemplo positivo, transforma sus bleeps de videojuego en algo amable y cercano, como si intuitivamente quisiera revitalizar el techno-pop experimental para fundirlo con un ambient cálido. Resultado: la atmósfera que crea para mostrar nuestros pequeños desastres desprende intimidad acogedora. La carambola es que también logra, chapeau, seducirnos con su retrato de una sociedad distópica (lo contrario de utópica). But no panic: Tamborello propone un disfrute voluptuoso de esa frialdad y de esa distancia que nos rodea. Lo hace mediante una belleza electrónica que combina a Múm y Her Space Holiday con motas de polvo de la vibración más analógica de Stereolab. En medio de eso mete voces frágiles e inexpresivas (a veces son las dos cosas a la vez). En palabras de Lali Puna, lo que te encuentras aquí es parecido a Dntel pero con una electrónica menos grunge.

 

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