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REVISTA DIGITAL MENTES-INQUIETAS

CRONICA MAGA

MAGA La esbelta columna que se interponía entre mi mirada y Miguel no fue capaz de librarme de la magia que desprende cada directo de este grupo, acompañado en esta ocasión por César Díaz (ex – Long Spiral Dreamin’). Pese a ello y el sonido al final, fui incapaz de dejar de disfrutar. La idea que yo tenía acerca de un concierto acústico de Maga comenzaba con un instrumental. Seguro que la Intro de su segundo disco, seguida de Astrolabios. Casi acierto. La noche mágica comenzó cuando, al apagarse las luces, empezó a sonar de fondo Minimor mientras Miguel, David, Javi y César iban tomando asiento. Y como queriendo anticipar que se iba a tratar de un concierto atípico, rompieron a sonar los acordes de Como Nubes A Mi Té, mostrándonos Maga directamente al revés de cómo los habíamos escuchado en sus discos. La preciosista Un Lugar Encendido nos llevó a la calidez andaluza a través de la voz de un Miguel que, sin forzar mucho, ya había conectado con el público, numerosísimo en las butacas, mesas, barra y suelo del Café España. Swann, uno de los temas más rockeros de su primer LP, nos mostró su otra cara de la moneda. Tras los primeros compases de clara influencia Pixies, cuando todos esperábamos la subida del estribillo, obtuvimos como respuesta una linealidad que hacía bien diferente su escucha. He aquí la clave de esta gira electro-acústica: los mismos ingredientes de siempre con variaciones en voz e intensidad de guitarras, bajo y batería con escobillas, además de la aportación del teclado de César Díaz. Agosto Esquimal y Crujidos De Reloj constituyeron otros de los puntos fuertes de la noche. Mientras que la primera, uno de los singles por excelencia, fue modificada y llevada con lentitud y delicadeza; Crujidos De Reloj fue su antítesis, y quizá la canción que más se recordará de este día. Dedicada a su hermano, Miguel fue subiendo su voz en intensidad , cada vez más fuerte, más hondo y hacia nuestros corazones. La laureada Blanco Sobre Blanco, con su elevado estribillo, resaltando con la lentitud premeditada, aterciopelada, elegante, de Sin Manos. La nueva y flexible Paracaídas. La escucha siempre placentera de Piedraluna, los coros de fondo de casi todos los que estábamos viviendo las palabras “Ella salió de casa con la vía láctea tatuada en la cara…”. La inquietud y suspense de El Ojo Espejo, con su estribillo arrollador… La vuelta a la realidad de Primer Vuelo… Y para terminar: el mundo onírico de Vacaciones De Un Minuto. Todos sabíamos que volverían al escenario…empezamos a pedir: Medusa Y Diecinueve. Con la intro de fondo, tal y como yo imaginaba un concierto en acústico de Maga… volvieron a salir. Lástima de sonido (no culpa de ellos), frente al pequeño karaoke que se estaba montando entre el público. Quizás de haber estado de pie, el acompañamiento hubiera sido mayor, pero… Estamos en un concierto acústico, donde acudimos a escuchar. Aún así se hace difícil no tararear… no seguir la voz de Miguel. Astrolabios termina y vuelven a repetirse las peticiones… En mi interior pido Medusa, y cuando me doy cuenta estoy gritándolo, acompañando a los rivales pro-Diecinueve… Comienza a sonar algo, es Diecinueve. Miguel se sonríe, ¿Querrá decir algo? Evidentemente disfruto con la canción, es buena para terminar el concierto…Entre ellos y el público la conexión ya es más que total (repito: pena de sonido). Se retiran entre aplausos.

Ahora ya no sabíamos que volverían al escenario… pero lo hicieron. Un pequeño escalofrío me avisó de que estaba escuchando Medusa…. todos ganamos. La ovación esta vez fue aún mayor, pero sin tiempo, porque aún nos quedaba por disfrutar de Una Piel De Astracán. Ahora sí, retirada. Y vuelta al mundo y su realidad, que en ese mismo instante la magia ya había terminado.

::DAN::

 

1 comentario

Anónimo -

¿A qué huelen los conciertos de Maga? ¿Rober Smith me poseerá a mí también? A veces me gusta sugerir sólo con la mirada